domingo, 16 de octubre de 2011

Hey hou, let's go!

¡Hey! ¿Alguien me recuerda? Probablemente no obtenga respuesta, porque me apostaría los dedos de mis pies (realmente útiles) a que nadie lee este blog. Pero realmente mola cuando comento que tengo uno, aunque parezca más un elemento decorativo en Internet que algo medianamente serio.

En cualquier caso, se supone que iba a contar mis divagaciones o novedades. Y suelo pensar que no tengo de eso, aunque es mentira. Se puede decir que mi vida ha cambiado bastante en cuestión de meses.

He sido muy cruel con aquellos pobres incautos que me siguieron alguna vez y no conocieron el final de esa bonita historia en la que estaba sumergida. Pedí públicamente mi primer deseo, que era no tropezar con una gran piedra que me devolviera a la realidad, con la razón recordándome lo que me ha recordado tantísimos años. Bueno… Deseo no cumplido. Pero a pesar de todo, no soy una infeliz. Supongo que no siempre se gana y ahora que he tenido un final, puedo aseguraros, que tampoco he perdido. Mi parte horriblemente negativa, esa que suelo intentar apagar (muchas veces sin éxito) me intentó hacer creer alguna vez que había perdido el tiempo. Y no sólo el tiempo, también la poca confianza que había conseguido reunir durante varios años en lo que tiene que ver con el amor y esas historias que finjo repeler. Pero nada de eso.

Es cierto, la confianza se ha resentido un poco. Creo que la primera vez que sientes algo tan fuerte, cuando eso se termina piensas que será difícil sentirlo de nuevo. Te convences de que ya no hay oportunidades para ti y cualquier nueva oportunidad que se aproxima, es rechazada a la primera de cambio. Probablemente por miedo. Si, amigos, soy un tanto cobarde, pero la gente que me conoce y por alguna razón, me quiere, ya lo sabe. Así que no es nada nuevo.

Pero no estamos aquí para ponernos ñoños… Ahora vivo sola, en una ciudad completamente nueva para mi y con un final de carrera que temo no poder superar. Así que tendré que esforzarme para no caer, porque no estamos para disgustos.

La verdad es que nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Un día leí, que si que sabes lo que tienes, pero nunca esperas perderlo y pensé “oh joder, qué razón”. Yo ya sabía la familia tan genial que tengo, los amigos, la ciudad… Pero muchas veces cometemos el error de no querer verlo. Una vez que te alejas, te das cuenta del valor que tienen ciertos momentos, como una llamada de un amigo o una visita de tu madre al cuarto con montones de ropa limpia, que te recuerda que tienes tu batcueva hecha una mierda y tienes que recoger. Esos detalles, me faltan. Pero hay que ser positivos, ahora tengo otros. Como el “holitas” al entrar en casa de mi compañera de piso. Esa sensación de tener una nueva hermana (pequeña) a la que intentar enseñar todas las lecciones que en teoría, llevas de ventaja y aprender nuevas de ella que quizás perdiste por el camino. Esos nuevos amigos y amigas a los que quieres ver y deseas que los días de la semana pasen rápido para poder disfrutar del Express fin de semana. La tranquilidad al llegar a casa, la emoción por conocer gente, lugares nuevos. Las ganas de volver a sentir algo, por pequeño que sea. Ese tipo de cosas que solo una nueva vida te puede dar. Y por otra parte, ese cosquilleo que te entra al cruzar la puerta de tu casa, de tu casa de verdad, aquella que has dejado. Y recibir un abrazo de tus padres, un par de ladridos de tu perro, unas bromas de tus hermanas y cuñados y la ilusión de ver que tienes un sobrino que en dos días medirá dos metros y uno nuevo en camino.

La familia creeeece señores y las cosas cambian con una rapidez pasmosa. Ayer era una jovencilla adorable de 18 años que empezaba la carrera sin saber siquiera a qué se quería dedicar. Ahora soy una jovencilla un poco menos adorable, de 21 años, que lo único que tiene claro en la vida es que jamás dejará de teclear. Ah, y que el mundo está complicado ahora para conseguir un trabajo decente, pero para eso tendremos que luchar todos. Así que jodidos, vamos a estar. Pero, como he dicho, no vamos a ser negativos.

Os doy una nueva lección que probablemente ya sabréis, pero que solemos olvidar. Disfrutemos de todos los detalles, sorpresas e incluso desilusiones que la vida nos tiene preparadas. Nunca sabes cuándo vas a echarlas de menos.

Encantada de volver a bloggear, espero retomar esto más a menudo y… La próxima lección volverá a ser sobre algo superficial y tonto. De esas que lees y con suerte, consiguen hacerte sonreír. Ya basta de hacer pensar al personal (no quiero que os de un ictus).

Un saludete

3 comentarios:

Amanda_9 dijo...

Yo sí que te leo! jaja y estoy segura de que hay más, pero es que prefieren el anonimato a comentar xD
Vaya, siento que tu deseo no se cumpliera. Al menos te arriesgaste y ya no estás con la incertidumbre. Yo, como cobarde que soy, he preferido la incertidumbre, que también es más o menos como perder, pero bueno.
Me gusta mucho como escribes, sobretodo esas coletillas al final de cada frase que me hacen soltar una carcajada (de momento ictus no me has provocado xD)
Saludos!

Tyson dijo...

Personaja! que pasa nechuski? no sabia que tenias un blog! Deberias de crear uno con alguna historia interesante que te inventes, que para algo tienes la imaginacion no? Pero que sea una historia buena ehh?? no me vengas ahora con telenovelas y patochadas! que sea para meterla en un futuro en el cine! =) Un blog de diario esta bien tambien, pero mas a titulo personal no? que sea algo que te llene, aunque no puedes esperar a que mucha gente lo lea. Sin embargo, si creas una historia de algo seguro que te haces un monton de seguidores.
Un besito nechu, espero verte prontooo! =)

Tyson dijo...

Por cierto, quita el captcha! que no se van a poner maquinas a escribirte! jeje
Me gusta el diseño del blog, esta chulo

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